¿Se puede escribir sin dejar de trabajar? ¿Se puede ser creativo entre reuniones, briefs y deadlines?
En el episodio 79 de PRinsight Podcast nos sumergimos en una conversación íntima, honesta y profundamente inspiradora con Robert Sendra, periodista, consultor de comunicación y escritor. Con él exploramos ese terreno complejo, pero fascinante, donde conviven el oficio profesional y la pulsión creativa.
Robert vive en Sabadell, una ciudad a media hora de Barcelona, y divide su vida entre dos mundos: por las mañanas, trabaja como asesor de comunicación para empresas; por las noches, se convierte en autor de cuentos, novelas y relatos sonoros. En 2023 autopublicó su primera novela, La parida, una historia iniciática sobre vocaciones artísticas, frustraciones profesionales y búsqueda de sentido.
En esta charla con Mayi y Augusto, Robert nos lleva por los vericuetos de su vida profesional y creativa, revelando cómo ha logrado sostener la escritura sin dejar de ejercer su oficio como comunicador corporativo. Y lo más importante: nos recuerda que no tenemos que elegir entre una vida útil y una vida creativa. Podemos construir ambas.
Escribir para sobrevivir… y para vivir
Robert no se define como un “vocacional” del periodismo. Más bien, como muchos de nosotros, eligió esta carrera porque parecía el camino más viable para dedicarse a lo que realmente amaba: escribir.
“No fue una elección muy meditada. Solo tenía claro que quería escribir cuanto más mejor, y el periodismo parecía la forma más factible de hacerlo.”
Pero como tantos jóvenes que salen de la universidad con expectativas idealistas, se encontró con un escenario profesional precario, competitivo y poco romántico. Así fue como terminó trabajando en el mundo de la comunicación corporativa, en lo que él llama “la acera de enfrente”.
“Accedí al mundo corporativo ya desvelado del sueño. No fue un salto de ilusión, fue un aterrizaje práctico.”
La parida: cuando los sueños se convierten en libros
Durante años, Robert escribió cuentos y novelas que nunca terminaba. Hasta que llegó La parida, una novela inspirada en su propio proceso vital y en los sueños que lo han acompañado desde siempre. La historia de Fran Petit, el joven periodista protagonista, es también su propia historia: la de un hombre que busca reconciliar su amor por la escritura con la realidad de su día a día.
El proceso fue largo, exigente y profundamente introspectivo. Robert tardó varios años en terminarla, y cuando finalmente lo hizo, decidió autopublicarla. ¿Por qué? Por urgencia, por necesidad emocional y por convicción.
“Ya había tardado mucho en escribirla. No quería esperar otros dos años para que una editorial decidiera si la publicaba. Autopublicar fue una forma de tomar el control y cerrar el proceso.”
Pero Robert no se lanzó a lo loco: trabajó con un coach literario, contrató correctora, diseñadora de portada e incluso maquetó el libro él mismo. El resultado: una novela potente, sensible y muy cuidada, que conecta con lectores que han vivido ese dilema entre vocación y subsistencia.
Vivir del cuento: un pódcast que narra lo que no cabe en la rutina
Además de escritor, Robert es podcaster. En 2020 lanzó Vivir del cuento, un pódcast de relatos sonoros que ya acumula más de 50 episodios con cuentos propios y de autores invitados. Cada entrega es una obra literaria en sí misma: cuidada, atmosférica, sonora.
Para él, el pódcast es un espacio íntimo de experimentación y conexión.
“Vivir del cuento nació como un rincón para dar vida a esas historias que no encajaban en ninguna parte. Me ha permitido explorar otros formatos, trabajar con el sonido y compartir con otros autores.”
Uno de sus cuentos más recomendados, Trabajador modélico, está inspirado directamente en su experiencia laboral y retrata, desde la ficción, el agotamiento y la presión que vive el mundo corporativo. Para Robert, lo que ocurre en la oficina también puede ser literatura.
Crear con lo que hay: escritura en tiempos prestados
¿Cómo se escribe cuando tienes una jornada de 10 horas y una montaña de correos que responder?
Robert reconoce que no tiene una rutina ideal. No se levanta a las 5 am a escribir ni tiene un cuarto propio. Su método es más bien emocional: se deja obsesionar por una historia hasta que esta se abre paso. Y cuando llega ese momento, lo da todo.
“Intento ser organizado, pero no me funciona. Necesito que una historia me obsesione. Entonces aparecen las maratones, los fines de semana encerrado, las noches de insomnio.”
Y aunque se dedica a la comunicación corporativa, no deja que ese mundo contamine su escritura. Al contrario: lo usa como materia prima. Sus clientes, sus reuniones, sus experiencias laborales, todo se convierte en combustible narrativo.
“He aprendido que la creatividad no muere, pero se esconde. Y hay que buscarla en los tiempos muertos, en los paseos, en la ducha, en el metro.”
La escritura como refugio (y como forma de resistencia)
En un momento de la conversación, Robert lanza una frase que resume todo el episodio:
“La única salvación es no tener expectativas y disfrutar del camino. Escribir es algo íntimo. Aunque nadie te lea, aunque nunca publiques, si te llena, ya está justificado.”
En un mundo de métricas, likes y branding personal, esa afirmación es un acto de rebeldía. Para Robert, la escritura no es un camino hacia la fama ni una estrategia de marketing. Es un acto de afirmación. Una forma de estar en el mundo con más intensidad.
Y sí, como él mismo admite, publicar un libro no es suficiente. También hay que moverlo, promocionarlo, hablar de él. Pero el corazón del asunto está en otro lugar.
“Lo más importante es que ese libro exista. Que tú sepas que lo escribiste. Que le diste forma a lo que tenías dentro.”
¿Y ahora qué?
Robert está trabajando en un nuevo proyecto literario que mezcla el periodismo con la ficción: una serie de falsos reportajes narrados por una misma periodista. También planea crecer con su pódcast y darle mayor visibilidad, sin perder su esencia artesanal.
Su consejo para quienes quieren escribir, pero sienten que no tienen tiempo:
“No lo fuerces. Pero si una historia te obsesiona, no te va a dejar en paz. Y tarde o temprano, vas a encontrar el tiempo.”
Escucha el episodio completo
Si alguna vez te has preguntado cómo equilibrar tu trabajo diario con tu parte creativa, este episodio es para ti. Escucha la conversación completa con Robert Sendra en:
Adrián Cordero es un referente iberoamericano en reputación, comunicación y asuntos públicos. Su trayectoria de más de 35 años incluye roles de liderazgo en departamentos de comunicación, marca e institucionales en empresas privadas, consultoras y organizaciones del tercer sector. Hoy dirige Leaderworld Corporate Affairs, y combina esta actividad con la docencia en universidades como ESIC University, Universidad de Navarra y The George Washington University, entre otras.
Doctor en Comunicación, MBA y abogado, ha cultivado una visión integral del ecosistema corporativo. Su perfil se completa con una intensa actividad académica y como miembro activo de asociaciones como Dircom España, APRI y AIRP.
Un Dircom que habla con todos los públicos
En este episodio de PRinsight Podcast, conversamos con Adrián sobre cómo ha evolucionado el rol del Director de Comunicación (Dircom) en las últimas décadas. Lejos de quedarse como un “relacionista público” clásico, hoy el Dircom debe ser un estratega que articule con múltiples públicos: internos, medios, comunidades, reguladores y tomadores de decisión.
“El gran reto es pasar de ser un emisor de mensajes a un gestor de relaciones”, señala Adrián.
En tiempos de sobreinformación y polarización, el Dircom tiene la oportunidad de actuar como un mediador ético, un facilitador del diálogo y un gestor de intangibles como la confianza y la credibilidad.
Corporate Affairs: el nuevo territorio del valor
Uno de los temas centrales de este episodio es el surgimiento —y consolidación— del área de Corporate Affairs, que incluye la gestión integrada de comunicación, reputación, sostenibilidad y asuntos públicos.
Para Adrián, este enfoque responde a una demanda real: las empresas necesitan escuchar, negociar, adaptarse y construir relaciones de largo plazo con sus grupos de interés, más allá de clientes y accionistas.
“Hoy las decisiones de una empresa son observadas por más actores que nunca. No basta con comunicar bien: hay que comprender bien el entorno y actuar con inteligencia social.”
El episodio aborda cómo el mapa de stakeholders se ha vuelto más complejo, y cómo los profesionales de la comunicación deben desarrollar habilidades híbridas: desde el lobby ético hasta el activismo institucional, desde la gestión de la conversación digital hasta la anticipación de riesgos reputacionales.
¿Y cómo se construye la reputación?
Adrián no lo duda: la reputación es un activo intangible pero absolutamente tangible en sus consecuencias. No se trata solo de percepción, sino de una construcción estratégica que involucra comportamiento, coherencia y relación.
En su visión, la reputación no se construye en el departamento de comunicación, sino en la cultura organizacional y en la toma de decisiones del día a día. El Dircom tiene la responsabilidad de vigilar esa coherencia y traducirla en narrativas auténticas.
“El Dircom debe estar en la mesa donde se toman decisiones, no como un decorador del mensaje, sino como alguien que cuestiona si lo que se está decidiendo es reputacionalmente defendible.”
Formación, academia y futuro profesional
Durante la conversación, también hablamos sobre la formación del comunicador de hoy. Adrián hace énfasis en la necesidad de una visión multidisciplinaria: los nuevos profesionales de la comunicación deben dominar lo digital, comprender lo legal, anticipar impactos políticos y entender las dinámicas de la opinión pública.
Compartió su experiencia como docente y miembro de consejos académicos en programas de postgrado en España y América Latina, destacando la importancia de fomentar el pensamiento crítico y la ética profesional desde la formación.
Reflexiones finales: propósito, valores y liderazgo
Adrián Cordero es un convencido de que el propósito no es un eslogan, sino un marco para la acción. “Las empresas con propósito claro son las que mejor gestionan la incertidumbre”, sostiene.
Antes de cerrar, nos dejó tres conceptos que definen su forma de entender la comunicación estratégica:
Confianza: porque sin ella no hay reputación.
Escucha: porque es la base de cualquier relación sólida.
Coherencia: porque no basta con decir, hay que vivir lo que se dice.
Escucha el episodio completo
Si te interesa el futuro del rol del Dircom, la gestión de la reputación y los desafíos de los asuntos públicos en contextos de incertidumbre y alta exposición, no te pierdas este episodio de PRinsight Podcast.
💬 ¿Qué opinas sobre la consolidación del área de Corporate Affairs? 📲 Únete a la conversación en redes usando el hashtag #ReputaciónYAsuntosPúblicos y etiquetando a @PRinsightPodcast.
En el episodio 73 de PRinsight Podcast, conversamos con Rolando Rodrich Portugal, decano de la Facultad de Comunicación de la USIL (Universidad San Ignacio de Loyola, Perú), sobre dos temas clave para la agenda de cualquier comunicador: las tendencias que marcan el futuro de la comunicación corporativa y el impacto de la desinformación en contextos electorales.
Una conversación profunda y provocadora que nos invita a pensar en la ética, la inteligencia artificial, la reputación institucional y el papel transformador de la academia en tiempos de polarización y sobreinformación.
El comunicador del 2030: estrategia, criterio y conexión local
“Hoy no se trata solo de dominar herramientas digitales, sino de saber pensar estratégicamente”, afirma Rodrich al hablar sobre el perfil del nuevo comunicador. Y es que en un mundo cada vez más volátil, el rol del comunicador se ha vuelto esencial para construir confianza, prevenir crisis y liderar desde la comunicación.
¿Qué habilidades son esenciales hoy?
Pensamiento crítico y contextual
Capacidad de anticipación y estrategia
Alfabetización digital y mediática profunda
Capacidad de construir narrativas auténticas
Conexión con el territorio y visión global
Rodrich defiende un enfoque integral de la formación profesional, donde las habilidades duras y blandas se integren con una profunda formación ética y humanista.
Fake news y procesos electorales: el reto más urgente
Uno de los momentos más potentes del episodio fue la discusión sobre el daño que causa la desinformación en contextos electorales. Para Rodrich, este no es solo un desafío político, sino un problema comunicacional, cultural y ético que las universidades deben enfrentar activamente.
El Observatorio contra la Desinformación
Rodrich presentó una iniciativa pionera en Perú: el Observatorio de la Desinformación en Procesos Electorales, un proyecto impulsado por la USIL, la Universidad de Piura, la Universidad Jaime Bausate y Meza, y la Universidad Complutense de Madrid.
Este espacio:
Formará equipos interdisciplinarios de fact-checkers,
Generará contenidos y análisis con enfoque académico,
Publicará resultados en alianza con medios como El Comercio,
Y buscará impactar directamente en la formación del criterio ciudadano.
“Las universidades no pueden mirar desde la tribuna. Deben intervenir en los procesos democráticos desde la verdad y la transparencia”, sostuvo.
IA en comunicación: ¿amenaza o aliada?
En medio del auge de la inteligencia artificial generativa, Rolando Rodrich fue enfático: no estamos en una simple etapa digital, sino en una nueva era. Por eso, la academia debe dejar de resistirse y comenzar a liderar.
En la USIL ya se han creado cursos que enseñan a utilizar IA para generar contenidos, analizar datos e incluso preservar lenguas originarias.
“Vivimos la era de la inteligencia artificial, no de lo digital. Y debemos formar comunicadores que sepan usarla con criterio, ética y propósito.”
La inteligencia artificial, usada con intención y supervisión, puede convertirse en una herramienta pedagógica poderosa para la educación y la comunicación estratégica.
La ética como brújula profesional
En un entorno donde la verdad es muchas veces manipulada, la ética vuelve al centro del debate. Rodrich insiste en que la ética no es un curso, sino una actitud profesional permanente.
En la USIL, los cursos de ética aplicada, los dilemas reales y los casos contemporáneos son parte de la formación integral del comunicador.
“No queremos técnicos que solo repitan fórmulas. Queremos comunicadores que sepan pensar, resistir y construir realidades más justas.”
La ética se convierte así en un valor competitivo: lo que diferencia a un profesional responsable de un simple generador de contenido.
La universidad como agente de cambio social
Durante la conversación, Rodrich destacó que las universidades ya no pueden limitarse a formar profesionales: deben ser actores activos en la vida democrática, social y cultural del país.
Desde la investigación aplicada hasta la participación en proyectos cívicos, las facultades de comunicación tienen el deber de defender el derecho a la verdad, promover el pensamiento crítico y formar liderazgos con impacto positivo.
“Nosotros no solo queremos formar profesionales, queremos formar líderes de comunicación comprometidos con su entorno.”
Tres palabras para el futuro de la comunicación
Para cerrar el episodio, le pedimos a Rodrich que resumiera en tres palabras el perfil del comunicador del futuro. Su respuesta fue clara:
Innovador
Estratégico
“Glocal” (Global con mirada global)
Escucha el episodio completo
Si quieres conocer más sobre cómo las universidades están enfrentando el fenómeno de la desinformación, cómo la IA se está integrando a la enseñanza de la comunicación, y qué tendencias marcarán el futuro de la profesión, escucha el episodio completo en: